Todos contribuyeron a formar, social, cultural y económicamente, este país. Fue “la tierra purpúrea”, fue pionero en legislación social, la escuela valeriana-laica, obligatoria y gratuita-fue una realidad casi desde el inicio de su andadura como país, las circunstancias mundiales le permitieron tener una economía solvente –aunque siempre dependiente-y una estructura social basada en una amplia clase media. Creímos ser la Suiza de América.
Pero, el orden mundial cambió, las guerras “calientes” se transformaron en “la guerra fría” y a partir de mediados del siglo XX nuestra historia también dio un giro. Se entra en etapas de crisis económicas, empobrecimiento de la población, protestas de quienes no se resignaban a ese proceso de pauperización seguido de injusticia social y pérdida de derechos y garantías, se desemboca en crisis sociales que son ahogadas por años de dictadura y su secuela, de la cual se sale con daños económicos, sociales, culturales de cuya profundidad quizás todavía hoy no se tiene una cabal idea. Una de las consecuencias de este proceso es que Uruguay, a partir de fines de los 50 -principios de los 60 , pasó de ser país receptor a país emisor de migrantes. Traducido a cifras: desde 1963 han emigrado 644000 personas. Entre 1963 y 1975 emigraron 201000 personas. De 2000 a 2008 lo hicieron 149000 .
Actualmente hay aproximadamente 483000 ciudadanos uruguayos residentes en el exterior, de los cuales 77000 ,el 15,5%,está en España, cuarto país de destino preferido por nuestros compatriotas.
Estas son las cifras de emigrantes en un país de sólo 3 millones y medio de habitantes en un territorio de 187000km2. Para el Uruguay actual, que apuesta por mejorar las condiciones de vida de su población, por diseñar un nuevo modelo de Estado basado en un desarrollo social y económico sostenible y más justo , es de vital importancia incorporar ,de alguna manera, en ese proyecto a toda esa ciudadanía en el exterior. No somos una excepción en el mundo.
Nuestro tiempo, el de la globalización, es el de los movimientos masivos de población, lo que plantea muchos y graves problemas. Uno de los aspectos más difíciles de resolver es cómo preservar para el migrante todos los derechos inherentes a su condición humana y de ciudadano, el reconocimiento de los cuales ha sido uno de los grandes logros del siglo XX y que deben ser preservados, desarrollados y ampliados en el XXI.
En ese sentido el actual gobierno uruguayo, desde su primer día, reconoció a esta “patria peregrina” como integrando naturalmente el país. Se le llamó Departamento 20, equiparándolo a los otros 19 que son la división político- administrativa de Uruguay.
Es una política nueva para Uruguay en relación a los ciudadanos en el exterior, inscripta en ese proyecto de nuevo modelo de Estado. Esto implica reformas y reestructuraciones en todos los ministerios y otros organismos estatales, modificaciones que no son fáciles, sobre todo porque muchas veces necesitan un cambio en la mentalidad de los actores en este proceso. Y eso lleva tiempo.
En el Ministerio de Relaciones Exteriores, principal implicado en esta política, se comenzó reestructurando el Departamento de Asuntos Consulares, que en setiembre de 2005 pasó a ser “de Asuntos Consulares y Vinculación”.
En la Dirección de Asuntos Consulares se comenzó a trabajar en la reestructuración de las misiones diplomáticas adaptándolas a las necesidades del mundo actual. En marzo de 2008 se creó la Dirección de Vinculación. A partir de 2005 se impulsa desde el MRREE la creación de los Consejos
Consultivos de uruguayos en el exterior, que tuvieron una definición (o indefinición ) muy elemental, muy básica con la intención de que se llenaran de contenidos concretos a medida que empezaran a funcionar. Fueron concebidos como un camino de doble dirección por donde circularían las necesidades, inquietudes, ofrecimientos de cooperación, proyectos, de los ciudadanos uruguayos de dentro y de fuera de fronteras.
Por esa vía debemos intentar recuperar desde fuera y reincorporar dentro del país, esa valiosa población en el exterior .Es vital para Uruguay detener esta verdadera sangría de jóvenes, creando allí las condiciones para que puedan desarrollarse con dignidad sin sentir la necesidad de emigrar.
La andadura de estas nuevas organizaciones comienza en 2005 cuando se constituyen los primeros Consejos Consultivos en algunos lugares del mundo. En diciembre de 2006 se realizó en Montevideo el I Encuentro Mundial de CC, una de cuyas resoluciones fue el reclamar un reconocimiento legal de los mismos por parte del Estado uruguayo. Este llega en enero de 2008, al promulgarse la ley 18250 o Ley de Migración, cuyo artículo 74 dice textualmente:
“Los CC son organizaciones representativas de los uruguayos residentes en el exterior cuyo cometido central será la vinculación con el país en sus más diversas manifestaciones.
La organización y funcionamiento de los mismos se sustentará sobre la base de principios democráticos y la forma organizativa que establezca la reglamentación.
El Servicio Exterior de la República, a través de sus misiones diplomáticas y oficinas consulares, los reconocerá como tales y brindará, dentro del ámbito de sus competencias, el apoyo que le sea requerido.”
En este punto introduciré un paréntesis para destacar que en nuestro Consulado en Cataluña con su Cónsul General,Sr.Píriz al frente, tanto el CCCP como el actual siempre han encontrado el apoyo y la colaboración que se le ha requerido.
En diciembre de 2007 se realizó el II Encuentro Mundial de
CC. En marzo de este año se realiza el III Encuentro Mundial
en el que los Consejos Consultivos entran a formar parte,
definitivamente, de la política de Estado uruguaya. En
palabras del Embajador Flanagan, al frente del
Departamento de Asuntos Consulares y Vinculación,” los
Consultivos están aquí para quedarse”.
En Catalunya, nuestro Consejo Consultivo Provisorio, se constituye en noviembre de 2006, integrado por representantes de las Asociaciones que respondieron a la convocatoria del Consulado.
En diciembre de 2006 participamos del I Encuentro, al que aportamos un documento con nuestras propuestas.
La tarea prioritaria- aunque no la única-que se fija ese Consejo Provisorio es instalar el Consejo Consultivo de Catalunya mediante elecciones democráticas. Se redacta un reglamento electoral, se establecen los procedimientos, se nombra una Comisión Electoral, presidida por el Cónsul Sr. Píriz .
En setiembre- octubre de 2008 se realizan las votaciones en las cuatro provincias catalanas en las que todos los que acrediten su nacionalidad uruguaya, pueden ser candidatos y/o electores.
De esa votación surge este primer Consejo Consultivo de Catalunya, que hoy presentamos ante ustedes. Resultaron elegidos siete uruguayos entre los cuales hay representantes de las cuatro provincias catalanas. Hemos de reconocer que no hubo una gran participación: votó aproximadamente un 1% de los uruguayos residentes en Catalunya.
Esperamos que la próxima vez aumente la participación. Pero, sobre todo, deseamos que haya cada vez más compatriotas que nos acompañen en esta tarea de relacionar la ciudadanía de dentro y de fuera de fronteras. Asimismo necesitamos conectar con la sociedad que nos ha acogido, para promover en ella el mejor conocimiento de Uruguay en todas sus manifestaciones: culturales, sociales, económicas.
Esta tareas, sobre todo en el campo cultural, la realizan con éxito, desde hace años, las asociaciones. Aspiramos a establecer con ellas la coordinación necesaria para poder realizar proyectos conjuntos.
Los Consejos Consultivos deberían ser” facilitadores” de la relación entre los compatriotas y las representaciones diplomáticas: ser la vía de circulación por la que lleguen a los representantes del Gobierno uruguayo las aspiraciones y necesidades de los ciudadanos en el exterior y a través de la cual se puedan recibir ágilmente las respuestas a esas inquietudes.
Debemos fomentar el “uso” de nuestra ciudadanía uruguaya: esta no se pierde por residir en el exterior . La ejercemos, por ejemplo, cada vez que hacemos un trámite en nuestras representaciones diplomáticas. Debemos ampliar estos derechos ciudadanos, entre los cuales uno fundamental: el derecho al voto en el exterior. Derecho reconocido por la mayor parte de los países democráticos.
Los CC de todo el mundo, que se mantienen en permanente contacto, trabajan desde el I Encuentro por el derecho al voto en el exterior. Este año, en octubre, al mismo tiempo que las elecciones nacionales, se someterá a consulta popular la ley que consagra ese derecho.
Nuestro Consejo Consultivo, como los del resto del mundo, se une a la campaña iniciada en el Primer Encuentro de 2006 para conseguir la aprobación de esa ley. Esta será nuestra tarea central hasta octubre , que instrumentaremos en acuerdo con el resto de Consejos Consultivos en el mundo, para lo que esperamos contar con el apoyo de todos los uruguayos y, con el de los catalanes que nos quieran acompañar en esta campaña.
También trabajamos actualmente para dotar a nuestro Consejo de una forma organizativa más ágil y eficaz que nos permita encontrar los mecanismos para llegar a la mayor cantidad posible de uruguayos residentes en Cataluña.
Los Consejos Consultivos, también el nuestro, son la expresión de la ciudadanía uruguaya en el exterior que se integra y aporta lo mejor de sí misma a la sociedad que la acoge.
Sin embargo la historia de nuestra emigración nos demuestra que no renunciamos a nuestras raíces, a sentirnos parte de ese país que, aunque no siempre lo tengamos presente, nos dio la educación, los valores, las herramientas con los que hemos podido desarrollar nuestra existencia en el lugar en que nos tocara o eligiéramos vivir, estableciendo un fructífero intercambio de aportes entre los uruguayos inmigrantes y la sociedad receptora.
